Luego de un mercado de pases donde se contrataron jugadores nacionales, consecuencia de la situación económica por la que atraviesa el país.

San Lorenzo no está pasando por un buen momento. Enfrenta un panorama difícil, frente a un año donde tiene muchas competencias importantes por delante. El futuro cercano no es muy alentador.

En caso de perder el viernes, el equipo de Facundo Müller quedara afuera de los playoffs del Súper 20, por primera vez desde que se juega dicho certamen.

Es preocupante la actualidad del conjunto azulgrana, en lo que va de la temporada el equipo disputó un total de 12 juegos (entre amistosos y oficiales), con un récord de 5-7, siendo el peor arranque desde el retorno a la LNB. Cada vez que enfrentó a un rival bien armado fue derrotado.

El conjunto carece de una línea de juego definida. No existen sistemas de juego en defensa ni en ataque fundamental para obtener buenos resultados en el básquetbol moderno. A los jugadores por momentos se los ve desorientados debido a que deben cubrir posiciones en las que no se sienten cómodos. Como consecuencia de esto, su bajo rendimiento se ve plasmado en el campo de juego, generando murmullos y comentarios desafortunados de parte de la gente.

Las rotaciones son siempre las mismas, en los mismos minutos de cada cuarto. No solo carece de una línea de juego definida, sino que además es un conjunto predecible. Eso lo convierte en un equipo vulnerable, debido a que cualquier rival que realice un buen scouting, sabe como juega San Lorenzo.

Es necesario dar un golpe de timón ya mismo. Quienes comandan el barco deben estar a la altura de las exigencias que tiene un club de la envergadura de San Lorenzo.  Se viene el debut en la Basketball Champions League el próximo 29 de Octubre.

San Lorenzo debe buscar su tercer título internacional consecutivo. Debe continuar escribiendo las páginas más gloriosas de nuestra historia.

Autor Federico Buceta – Twitter: @fedeboedo22