Esa batalla, la del tiempo, es la que el hombre nunca pudo ganar. Tanto en lo filosófico como en lo biológico, vive haciendo intentos por alcanzar la inmortalidad aunque sin éxito. Si tan sólo pudiéramos parar el tiempo nos gustaría tranquilizarnos, pensar, planificar el futuro y reorganizar nuestro plantel de fútbol profesional.

Lamentablemente, no podemos hacerlo. Nos queda un puñado de partidos por demás complicados de aquí a diciembre donde no hay otra opción que sumar puntos como sea. No son tiempos de pensar en buen juego o en destellos de calidad. Aquí ya no importan los procesos sino los resultados. Hay que ganar y ahí sí, aprovechar un tiempo que correrá sin compromisos por los puntos para pensar, planificar el futuro y reorganizar nuestro plantel de fútbol profesional.

Arrancaremos 2020 con energías renovadas, como todos los años. Alentando al grito que esa nueva campaña estaremos con San Lorenzo, alentando de corazón. Escuchar o tomar contacto con fuentes confiables sobre el presupuesto general de nuestro plantel, asombra hasta a los más inexpertos. Anhelo el verano sean tiempos donde la dirigencia que nos liderará los próximos años pueda realizar un equilibrado balance entre posibilidades económicas, proyectos de inferiores y refuerzos que efectivamente sean eso: refuerzos a lo que ya tenemos. No jugadores en sus últimas contiendas o estrellas de dudoso brillo con sueldos exorbitantes para nuestras actuales posibilidades.

Pude tomar contacto en estos últimos tiempos con la vasta estructura que San Lorenzo tiene en nuestras divisiones inferiores. La apuesta a ellos espero deje de ser un tema de campaña para convertirse en una realidad operativa, ya que el tiempo también corre para esos jóvenes que necesitan espacio y paciencia de nuestra parte para que exploten en la máxima división luego de años de inversión en ellos.

Como no podemos parar el tiempo, debemos correr a mayor velocidad que él. Así como el país no quiere volver a vivir un 2001, nadie en San Lorenzo quiere volver a vivir un 2012. Menos un 1982. Apostemos a realizar una exitosa tríada entre presupuesto económico, jugadores de divisiones inferiores y refuerzos ¿El Objetivo? Tranquilidad, lejanía de los puestos de promedios, ganar clásicos y proyectar un 2021  con objetivos más ambiciosos que los que propongo aquí.

Todo esto será tarea dirigencial. Sin embargo, la responsabilidad no es sólo de ellos. Nosotros también tenemos nuestra parte: renovar el apoyo incondicional semana a semana, aplaudiendo a los juveniles que pondrán el pecho a las balas aun en sus errores. Si aplaudimos a jugadores al borde del retiro que no son de nuestra cantera, a estos chicos tendremos que bancarles todo.

Por eso me despido yendo en contra de mi propio título de columna. No pensemos en parar el tiempo, por lo contrario, desafiémoslo a que iremos más rápido que él alejando fantasmas y gritando bien fuerte que somos de San Lorenzo y De Boedo, donde volveremos a tener nuestro Estadio pronto (eso será motivo de otra columna). Buena semana para todos!

Autor Martin Saiz – Twitter: @GordoMArtinSaiz