Dio la sensación de que San Lorenzo juega una velocidad más de la que propone el mismo jugó la visita. Un Estudiantes que tuvo peso en ofensiva con Martín Cauteruccio y en San Lorenzo no aparecieron las sociedad para tener peso en la ofensiva necesario para complicar a Mariano Andujar.

El equipo de Monarriz buscó por todos los medios posibles llegar con profundidad al arco del Pincha, con Ángel Romero y Nicolás Fernández, como los jugadores más adelantados no le encontró la vuelta al cerrojo que le propuso Estudiantes en la línea de fondo. La única llegada con peligro del Ciclón estuvo en la cabeza de Alejandro Donatti que cabeceó y la redonda dio en el parante izquierdo. La mejor versión de San Lorenzo se vio cuando se enchufaron los hermanos Romero y Juan Ramirez pasando al ataque para insuflarle un poco de fútbol a un Uvita Fernández que no la tocó en el primer tiempo.

En el complemento fue otro el compromiso del local por buscar abrir el marcador. Incisivo en los primero minutos, aunque impreciso en los últimos metros, como a los ponchasos para poder abrir el tanteador.
A los 18 minutos tras una jugada que arrancó a partir de la sociedad de Óscar y Ángel Romero, con el equipo tirado en ataque, se hizo con la pelota Juan Ramirez que se filtró en el área para encontrar a Bruno Pitton en el segundo palo y así abrir el marcador para el Ciclón.

Poco le duró la alegría al local. Mateo Retegui, recién ingresado, y tras un error en la zaga Central, el hijo del Chapa marcó la igualdad tras ganarle en velocidad a Coloccini luego del pase de Javier Mascherano.
El Ciclón entró en desesperación, con el tiempo y la impotencia futbolística, dejó algunos espacios por los cuales la visita cerró el partido para llevarse un punto importante del Nuevo Gasometro.

Por Juan Pablo AcuñaRedacción Cuervomaniacos