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NOS SOBRAN LAS RAZONES

NOS SOBRAN LAS RAZONES

 

Demasiado sorprendidos. Demasiado dolidos. Nos esperábamos semejante decepción. No la merecíamos. O sí?

Porque cuando hay arrepentimientos es porque antes hubo decisiones mal tomadas. Sino no habría nada que reprocharse. Si el Dt hubiera sido la única alternativa real, nadie podría decirse nada. Pero todos sabemos que no es cierto. Si la única alternativa era Zelarrayán y no se pudo o no se dió, tampoco. Si la solución a los “caprichos”, hubiese sido la salida de Ortigoza en plena competencia, tampoco habría contradicciones. Pero no lo fue.

Ninguna de las decisiones de este año futbolístico fue porque “no quedara otra”. Por eso son decisiones. Si no hubiera habido opción, no lo serían. En consecuencia, hay dirigentes que deben hacerse cargo.

Lo dicho, no es pedir renuncias a nadie (en tiempos de tanta susceptibilidad pareciera necesario aclararlo) pero sí, épocas  de reflexión. Somos grandes. Cada uno sabe lo que tiene que hacer.

Porque de a ratos da la sensación que se subestima a todo el mundo. Salvo lo que opinan los “elegidos”. En eso deben reparar algunos dirigentes. Mucho barullo y pocas nueces. Los que les susurran maravillas y les “generan” las excusas, la están pifiando y los dejan expuestos. El Socio votó Autoridades para que tomen decisiones. Los “otros” no se exponen nunca a la voluntad societaria.

Todos sabemos que la situación no es como la del 2012 cuando se necesitaba realizar convocatorias por los medios de comunicación, para que vinieran a “probarse” jugadores que se crean con la capacidad de jugar en el Club porque no había un peso partido al medio.

Y si hoy, no estamos como entonces (2012), hay alternativas. Hay decisiones que tomar. Y luego, hacerse cargo.

Entonces no subestimen. Porque tampoco hay una retórica exquisita desde sus usinas de comunicación.

Diego Aguirre llevó al equipo al fracaso porque algunos decidieron que se quede (en lo personal, preferiría pensar que no ha sido solo por confiar en que el DT tenía “suerte”) en el momento que debía decir adiós. Porque todo lo perdido y la falta de respuestas futbolísticas eran argumento suficiente. Pero no quisieron que lo fuera.

Ninguna de las incorporaciones estuvo a la altura de las circunstancias. Y no crean que somos tan inocentes en creer que la única opción es un jugador que vale una millonada.

Lo de Ortigoza fue, cuanto menos, poco claro. Y generó más dudas que certezas en el primer equipo.

En definitiva, decisiones confusas. Afuera de todo, nadie explica nada. Todos sabemos que las verdaderas razones esconden respuestas dolorosas, pero algunas de ellas se dilucidan de las situaciones antes expuestas. Pero nadie lo dice. Nadie se hace cargo. Y eso hace que duelan más.

Esperemos aprender de todo lo sucedido. Y aunque nos haya dolido, que sirva para entender que cuando no se toman las decisiones correctas, las decepciones son más perceptibles y cuando llegan, no debieran sorprendernos tanto.

Y por último, que también nos haga reflexionar que seguramente, muchas veces, no se recibe lo que se merece (para bien o para mal) pero que en otras dolorosamente…sí. Y en esta oportunidad, las razones y motivos no escasean.

 

 

Mariano Ortega

septiembre 25th, 2017

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