San Lorenzo no pudo ante el conjunto Santafecino en el Bajo flores e igualó en cero. Ahora, todos debemos tirar para el mismo lado y remar en este mar de desconciertos para traer un triunfo de la Quema.

Un capitulo mas en esta triste novela azulgrana. Ante un rival que no debía traerte preocupación, el pitido final del arbitro dejó un poco de ello y ademas dudas en la continuidad del entrenador al frente del prime equipo de San Lorenzo.

El irregular presente azulgrana, que continua en zona de Copa Libertadores, viene acompañado de la falta de juego asociado, la idea futbolistica que el Pampa jamás pudo forjarle al equipo y esas pocas individualidades que hoy son nulas. Para rescatar muy poco: Fabricio Coloccini y Robert Piris Da Motta que son un relojito y cumplen, la entrada airosa del Perrito Barrios y la vuelta de Ruben Botta.

Desde el retome de la Super Liga, San Lorenzo convirtió dos conquistas en los pies de Ruben Botta que luego de su lesión volvió a la titularidad. El único referente de área en el esquema del Pampa no la mete hace un poco mas de 600 minutos de juego, será la hora de cambiar el chip y ponerle un compañero que se la entregue redonda y no un ladrillazo para que se arregle solo.

Ya no hay tiempo para lamentos, es momento de trabajar y jugar en equipo, que se note la unión que nos vendieron siempre y se juegue con mente ganadora el clásico con los vecinos de Parque Patricios. De manera contraria será aún más difícil remar cuesta arriba una clasificación en un equipo sin capital al mando timón.