Nunca creímos que fuera posible lograr tan distinguido trofeo en tan corto tiempo, si estábamos convencidos que debíamos recuperar nuestro lugar en la historia de esta hermosa disciplina, como lo predecía en el 2015 tanto el presidente como el vice primero….
Un manojo de hinchas que creyeron posible una utopía mas, alentó en el triangular contra Independiente de los Toldos y River Plate en la cancha de Echague; no solo la ganamos, sino que estábamos convirtiendo en realidad ese anhelado sueño, gracias a un Alejandro Maccio que fue el responsable de plasmar esa ilusión en realidad, convocando gente con gran corazón y pasión por los colores azulgranas, como Alejandro Cassettai, quien fue el manager de la primera división, y su hijo Lucas, fanáticos cuervos ambos, y una banda de muchachos que dejaron todo lo que tuvieron a disposición para defender los colores, entre ellos, Maxi Pellegrino, el gordo Seba Chaine, el flaco Julián Olmedo, Romanito (que de ito no tiene nada ya que es gigante) y otros tanto que hicieron que las huestes cuervas se fueran sumando a cada encuentro que disputaban.
Y fue asi que casi dos décadas después, San Lorenzo retornaba a la liga de la mano de una dirigencia que casi por obligación entendió que el nombre de nuestro amado club debía ponderarse nuevamente a través de aquella Catedral del Basquet y los terribles equipos que la disfrutaron.
Esa comunión que se distinguía entre los dirigentes, cuerpo técnico, jugadores y socios hicieron que paralelamente se cumpliera otra utopía mas, la de tener el Polideportivo Roberto Pando en Boedo esperando por convertirse en la continuación de la leyenda ensamblada en Tierra Santa, y dio la “causalidad” que se pudiera aprovechar la oportunidad de adquirir la plaza vacante que dejaba Ciclistas de Junín, y de esa forma nos ponía un escaloncito más arriba en esa composición del sueño.
Y así la nueva Catedral del Basquet Argentino era una realidad y se disponía a recibir a un equipo preparado para disputar la defensa del Campeonato obtenido en la cancha de Obras y Ferro, a quienes agradecemos por albergarnos hasta tanto pudiéramos tener la casa propia.
El día llego y Boedo se vistió de fiesta, el Basquet en general no celebraba tan contento como nosotros el hecho de generar un crecimiento inhóspito en esta disciplina, pues sabía que nos iban a envidiar por lo que siempre fuimos, somos y seremos….HACEDORES DE HAZAÑAS, y acá estamos, transitando un proceso de crecimiento y sostén que nos llevo unos cuantos años, con jugadores que casi te diría, son parte nuestra, como Marcos Mata, el Penka Aguirre, el Tortu Deck, el uruguayo Calfani, el queridísimo Selem (a quien le vaticine en la consagración 2016 en Ferro que el próximo torneo lo quería de este lado, el cual me miro y sorprendido me dio la razón como si fuera un loco, y ya lo ven donde esta…).

El Penka Aguirre volcando en el aro consagratorio de esta Liga de las Americas

Particularmente queremos agradecer desde este humilde multimedio, a todos los que fueron participes dentro y fuera de la disciplina, directa o indirectamente, como el gran Julio Lamas, otro cuervo de estirpe que logro hacer realidad hasta su propio sueño, dejar de lado su ego y permitir que sigamos disfrutando de Nicolás Bastarrica como Preparador Físico, y de Carlos Dure como ayudante, para apuntalar a su sucesor, Gonzalo Garcia, en la continuidad de este proceso, como asi tambien a nuestro querido Vice segundo Roberto Alvarez, quien siempre estuvo a disposicion de los hinchas y jugadores, y sosteniendo a Roman Perroni y Gaston Laville, quien junto a Alejandro Maccio conformaron el tripode perfecto, y que como bien dijo nuestro benemérito rocker Carlos “Indio” Solari….DE LA NADA A LA GLORIA ME VOY…
Por todo esto y mucho más, es que levantamos nuestras copas y decimos…SALUD CAMPEON DE AMERICA!!